Patrimonio

El dinero que nadie reclama

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Cada 1 de febrero, Estados Unidos dedica un día entero a un problema que suena absurdo: miles de millones de dólares que pertenecen a personas que olvidaron que los tenían… o que murieron sin decírselo a nadie.

El dinero que nadie reclama en EE. UU., Reino Unido y México - Miguel Farrell.

Cada 1 de febrero, Estados Unidos dedica un día entero a un problema que suena absurdo: miles de millones de dólares que pertenecen a personas que olvidaron que los tenían… o que murieron sin decírselo a nadie. Se llama National Unclaimed Property Day, y detrás de esa curiosidad hay una lección que en México nos cuesta cara.

Por Miguel Farrell

Estados Unidos: un día para el dinero olvidado

En Estados Unidos, 1 de cada 7 personas tiene "propiedad no reclamada": cuentas bancarias inactivas, cheques sin cobrar, cajas de seguridad, acciones y —muy a menudo— seguros de vida cuyos beneficiarios nunca supieron que existían. Cuando una cuenta queda inactiva y la empresa no logra ubicar a su dueño, el dinero se entrega al Estado, que lo resguarda hasta que aparezca quien tenga derecho a él.

La clave está ahí: el Estado actúa como custodio, no como heredero. Ese dinero se puede reclamar sin importar cuánto tiempo pase, y solo en 2023 los estados devolvieron más de 5,000 millones de dólares a sus dueños. El "día" existe justamente para recordarle a la gente que busque su nombre —o el de un familiar fallecido— en un registro público.

Reino Unido: el dinero que hereda la Corona

En el Reino Unido, cuando alguien muere sin testamento y sin herederos localizables, su patrimonio se declara bona vacantia —"bienes sin dueño"— y pasa a la Corona. Pero antes, el gobierno lo publica en una lista abierta para que cualquier pariente pueda reclamarlo. Los herederos tienen hasta 30 años para presentarse con pruebas; pasado ese plazo sin reclamo, el patrimonio se queda con la Corona de forma definitiva.

Es un sistema más duro que el estadounidense, pero con una salida clara: la única forma segura de evitar que tu dinero termine en manos del Estado es un testamento válido y actualizado.

México: la versión menos piadosa

Aquí el contraste duele. El artículo 61 de la Ley de Instituciones de Crédito marca el reloj: a los 3 años sin movimientos, tu cuenta se declara inactiva y el saldo pasa a una "cuenta global" del banco —todavía es tuyo, todavía lo puedes recuperar—. Pero a los 6 años, si el saldo es menor a 300 salarios mínimos, el dinero se transfiere a la Beneficencia Pública y ya no se recupera nunca.

Léelo otra vez: donde un estadounidense tiene décadas y un buscador público para reunirse con su dinero, y un británico tiene 30 años, un mexicano tiene seis —y ni un solo registro nacional donde una familia pueda rastrear lo que dejó un ser querido que falleció. No tenemos un "día del dinero no reclamado"; tenemos un plazo que corre en silencio.

El dinero no desaparece cuando mueres; desaparece cuando nadie sabe que existía.

El patrón es el mismo en los tres países

Cambian los plazos, cambia quién se queda el dinero, cambia si puedes recuperarlo. Pero el origen es idéntico en Washington, en Londres y en la Ciudad de México: alguien no dejó instrucciones. Una cuenta que nadie conocía, un testamento que no existía o no se actualizó, un beneficiario mal designado, un activo digital sin dueño aparente. El vacío no lo crea la muerte; lo crea el silencio.

Qué puedes hacer hoy

  1. Inventaría tus cuentas. Haz una lista de bancos, inversiones, seguros y activos digitales, y déjala donde alguien de confianza pueda encontrarla.
  2. Haz o actualiza tu testamento. En México apenas el 4.7% de la población tiene uno; es la diferencia entre que tu familia herede o que el Estado lo haga por ti.
  3. Revisa y actualiza tus beneficiarios. En seguros y AFORE, un beneficiario desactualizado manda el dinero al lugar equivocado.
  4. Rescata lo dormido a tiempo. Si tú o un familiar tienen cuentas sin usar, muévanlas antes de que el reloj llegue a los seis años.

Conclusión: el silencio también se hereda

Que Estados Unidos necesite un día entero para devolverle a la gente su propio dinero dice algo incómodo sobre todos nosotros: acumulamos con esfuerzo y luego dejamos que se pierda por no hablar. México solo lo vuelve más urgente, porque aquí el reloj es más corto y no hay red de rescate.

La pregunta, entonces, no es cuánto dinero tienes. Es más simple y más filosa: si hoy faltaras, ¿tu familia sabría siquiera dónde buscarlo? Dejar orden no es un trámite pendiente; es la última forma de cuidar a quienes se quedan.

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