Testamento y Herencia

Testamento como beneficio laboral

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El testamento es uno de los instrumentos legales más antiguos que existen: nos acompaña desde hace más de dos siglos en el México independiente. Y sin embargo, según el INEGI, apenas el 4.7% de los adultos en México tiene uno. Cuando un producto tan bueno lleva doscientos años sin despegar, el problema no es el producto: es cómo llega a la gente.

Baja penetración del testamento en México y su distribución como beneficio laboral.

El testamento es uno de los instrumentos legales más antiguos que existen: nos acompaña desde hace más de dos siglos en el México independiente y desde hace milenios en la tradición jurídica occidental. Ha tenido todo el tiempo del mundo para volverse costumbre. Y sin embargo, según datos del INEGI reportados por El Universal, apenas el 4.7% de los adultos en México tiene uno.

Cuando un producto tan bueno, tan accesible y tan necesario lleva doscientos años sin despegar, la conclusión es incómoda pero clara: el problema no es el producto. Es cómo —o más bien, cómo no— llega a la gente.

Por Miguel Farrell

Dos siglos, un mes al año, y seguimos en 4.7%

México no se ha quedado de brazos cruzados. Desde 2003 existe la campaña "Septiembre, Mes del Testamento", que este 2026 llega a su edición 24 en las 32 entidades del país, con descuentos de hasta el 50% en los honorarios, asesoría jurídica gratuita y notarías abiertas hasta los sábados. Es un esfuerzo enorme y bien intencionado, y cada septiembre logra que decenas de miles de personas hagan su testamento.

Pero el número no se mueve. Y no se mueve porque la campaña ataca el síntoma —el precio y la desinformación, un mes al año— y no la enfermedad: la distribución. Le pedimos al ciudadano que, por iniciativa propia, en un solo mes, venza el tabú de pensar en su muerte, averigüe a qué notaría ir y saque una cita. Es mucho pedirle a una sola persona, sola. (Y cuando nadie lo hace, las familias terminan enfrentando los riesgos de morir sin testamento en México).

El testamento no falla como producto; falla como canal

Piénsalo: el testamento es voluntario, individual, se hace una sola vez y exige que tú des el primer paso hacia el tema que más evitamos. Cada una de esas características es una fricción. No es que la gente no quiera proteger a su familia —la quiere proteger—; es que nadie le pone la solución enfrente en el momento y el lugar correctos.

Y aquí está la pregunta que casi nadie se hace: ¿dónde tienen ya los adultos una relación formal, recurrente y de confianza que toca justo el dinero y la familia?

En su trabajo.

Y si la fuente de empleo fuera el canal

En México hay 22.76 millones de puestos de trabajo formales registrados ante el IMSS, repartidos en poco más de un millón de empresas. Esos centros de trabajo ya son los que entregan el aguinaldo, el fondo de ahorro, los vales, el seguro de gastos médicos y, muchas veces, el seguro de vida. La nómina ya es, hoy, el canal de distribución de beneficios más grande y más confiable del país.

Sumar la planeación patrimonial —el testamento— a ese paquete de prestaciones convierte un trámite cuesta arriba que nadie hace solo en un beneficio laboral opt-in, subsidiado y normalizado. Deja de ser una tarea que pospones para siempre y se vuelve algo que tu empresa te ofrece, te explica y te facilita.

Escala, confianza y momento: las tres cosas que a la campaña de septiembre, por diseño, le faltan. No es una idea exótica; en Estados Unidos, los planes legales de grupo que incluyen la elaboración de un testamento son una prestación común, y el bienestar financiero lleva años consolidándose como categoría de beneficios empresariales vinculados a la salud laboral y la NOM-035.

El testamento no necesita mejores argumentos; necesita mejores canales.

Por qué también le conviene a la empresa

Esto no es filantropía; es estrategia de talento y de bienestar:

  • Diferenciador a bajo costo: Es una prestación memorable que muy pocos competidores ofrecen, sin el costo recurrente de un seguro.
  • Bienestar financiero real: La incertidumbre patrimonial es una fuente silenciosa de estrés; ordenarla es productividad.
  • Completa el seguro de vida: Un seguro de vida sin beneficiarios ordenados ni testamento es medio beneficio: es una casa con llave, pero sin dirección.
  • Dignidad tangible: Es de los pocos beneficios que protegen a la familia del trabajador precisamente cuando el trabajador ya no podrá hacerlo, previniendo conflictos familiares por herencias.

Qué puedes hacer con esto

  • Si diriges o llevas RH: Evalúa incorporar la planeación patrimonial a tus prestaciones, y usa septiembre —con el Mes del Testamento— como el momento natural para lanzarlo, combinándolo con el seguro de vida que quizá ya das.
  • Si eres trabajador: Pregunta en tu empresa si existe este beneficio. Y si no, no esperes: revisa las razones para hacer tu testamento y aprovecha septiembre, cuando el testamento cuesta hasta 50% menos y la asesoría es gratuita.

Conclusión: el 4.7% no es culpa de la cultura

Es cómodo culpar a "la cultura mexicana que no quiere hablar de la muerte". Pero la cultura no explica por qué un instrumento tan valioso no llega a la gente; la distribución sí. Y la distribución, a diferencia de la cultura, se puede rediseñar.

La pregunta, entonces, ya no es cómo convencer a millones de personas de hacer su testamento una por una. Es más simple y más poderosa: ¿y si dejáramos de venderlo como un trámite solitario y empezáramos a entregarlo donde la gente ya está? Proteger a tu familia no debería depender de tu iniciativa en un solo mes del año; debería ser tan fácil como cobrar tu quincena.

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